De ahí a que todos vayamos con la tobillerita, un par de décadas como máximo. Ya se sabe: es la sociedad de control que viene (o que ya está aquí).
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De ahí a que todos vayamos con la tobillerita, un par de décadas como máximo. Ya se sabe: es la sociedad de control que viene (o que ya está aquí). Lo confieso: tengo un iPhone 3G. Me lo dieron en el trabajo hace ya casi dos años y lo he usado muchísimo. He aprendido muchas cosas con él, otras ya las sabía, pero las he confirmado. La más importante: no le des a nadie demasiado poder, porque de esa circunstancia no puede salir nada bueno. Te “casca” el iPhone y tienes que resetearlo de verdad. Si lo haces con iTunes, Apple ¿casi? te fuerza a poner la nueva versión del sistema operativo. Pones iOS 4 y a partir de entonces el teléfono es un tocho, va lentísimo, y encima se cuelga cada dos por tres. En un cuelgue de esos, reseteas de nuevo y la versión que te encoloman es la 4.02. Arrancas, intentas usar la Wifi… y ni para atrás. No ve los Access Points sin seguridad. Los que tienen seguridad sí los ve, pero no hay manera de que acepten la contraseña. Lo pruebes las veces que lo hagas. Te vas a los foros de Apple y todo lo que dicen es que actualices el firmware de tu access point ¿WTF? Te plantas en el Apple Store con una cita de esas en el Genius Bar y el adolescente de turno te coge el teléfono, le pasa un diagnóstico y te confirma lo que te temías: chip de la Wifi irrecuperable. La actualización te lo ha frito (es lo único diferente que has hecho diferente tú, y miles de personas con tu mismo problema). La solución del “genio”, sustituir el teléfono. 150 libras del ala. O comprarte un iPhone 4. ¿Reclamar? “Demuestra que ha sido la actualización lo que te ha estropeado el teléfono y no que se te ha caído por ahí”. Conozco bien los términos de “obsolescencia planificada” y “obsolescencia percibida”. El primero describe el curioso fenómeno de los aparatos que se estropean unos días después de que caduque su garantía de compra. El segundo, esa extraña fiebre que sufren habitualmente millones de consumidores que les hace dejar de lado todo tipo de artículos, pese a que siguen cumpliendo perfectamente su función, porque “quedan mal” si se les ve con algo “tan viejo” encima. Pero lo de Apple es una vuelta de tuerca maquiavélica. Al dominar hard y soft, ya no tienen que diseñar sus productos para que al alcanzar una edad determinada sea muy probable que “casquen”. Lo pueden hacer “en caliente”. ¿Que tengo que subir la cifra de ventas este cuatrimestre para cerrar el año fiscal con unos resultados de puta madre y demostrar de paso que mi nuevo producto es un éxito? “No problemo”, ladran los de Cupertino, saquemos una actualización de software en los teléfonos que los rompa, y hagamos así que los clientes que no hayan caído en la “obsolescencia percibida” saquen la billetera. Desde hace muchos años tengo claro que no me iba a gastar ni un quinto en un producto Apple. Jamás lo he hecho, nunca lo haré. ¡Pero para mí ahora esto es una cruzada! Esto de las burbujas es lo que tiene: los números son exorbitantes. Sobre todo con la puesta en contexto que hace Montserrat Torné, directora general de Cooperación Internacional del Ministerio de Ciencia e Innovación:
No sé qué me asombra tanto: que como civilización seamos capaces de fabricar una estrella, o que seamos capaces de gastarnos dinero en el mismo orden de magnitud que la fabricación de una estrella para que Ronaldo se vaya de p* (en realidad, para que oligarcas rusos, petroleros saudíes y mafiosos inmobiliarios españoles blanqueen dinero a placer). ¡¡La burbuja económica nos puede costar la fisión!! Leo en El País que el artista argentino Calamaro abandona su cuenta de Twitter. En su blog, que continuará manteniendo, explica de una manera florida el porqué (no hay permalinks, así que tendrán que buscar el artículo “Twitter idiota” a mano):
y sigue:
En fin, que se sigue demostrando que lo que dijimos hace casi dos años, cuando los grupos mediáticos dieron a los blogs por muertos y le deseaban larga vida al rey Twitter, fue una combinación de lógica y sentido común aplastantes, y se está cumpliendo. De la mano del laboratorio sobre la vejez del MIT (MIT Age Lab) nos llega este desarrollo de hogar para personas con problemas mentales a los que se quiere alargar la vida independiente. Impresionante uso de RFID en todos los objetos cotidianos (y en el individuo) para llevar la trazabilidad de todos y cada uno de sus actos y movimientos. Lo de siempre: este ejemplo puede generar sentimientos de admiración y agradecimiento (recuerden el clásico comentario de la abuela española viuda haciendo el periplo por las casas de sus hijos: “¡yo me quiero ir a mi casa, al pueblo!”). Pero una vez desarrollada y perfeccionada la tecnología, ¿dónde están los límites a su aplicación? Félix Haro ha escrito una estupenda descripción de Bynamite, una herramienta que se integra en el navegador Web y es capaz de trazar la información que ciertos anunciantes obtienen de nosotros gracias a nuestros hábitos de navegación y de compra. Eso no es todo: la compila, mastica, interpreta y finalmente la traduce en “intereses” que somos capaces de editar. No digo más – sería repetir lo que ya ha explicado Félix, pero a mí no me saldría tan bien. Imprescindible este post de Miguel de Icaza (padre de GNOME y de Mono) sobre la denuncia de Oracle a Google por violación de patente de Java en su implementación en Android. Parece que se confirma que para salvar algún trasto y vender con honra, Jonathan Schwartz, ex-CEO de Sun, puso como zanahoria ante los posibles compradores el tema de las patentes alrededor de Java y la “jodienda” que se le podía hacer así a Google (y la horda de OEMs -Motorola, HTC, …) que están apostando fuerte por Android como plataforma de smartphone. No habrá juicio, habrá intercambio de miles de millones de dólares como “arreglo amistoso” entre esas compañías. La lógica perversa de las patentes de software se presenta en toda su magnitud. Esto va a significar la puntilla para el ecosistema Java: cuando las barbas de tu vecino Google veas pelar, pon las tuyas a remojar… Fin de vida en el roadmap de Java debido a la amenaza de chantaje por parte de Oracle, que se relame los bigotes por su doble gol: gana un montón de dinero de un tirón por Java, lo mata, posiciona su entorno de desarrollo con el cual sigue haciendo dinero, y todos los Javeros a migrar. Una lástima. Google ha anunciado que abandona Wave: descontinua el desarrollo y desmantelará el sitio hacia finales del año. Más o menos a la vez dos de sus investigadores publican un paper en el que se plantean utilizar el protocolo de Wave en un sistema de registro electrónico de pacientes (EHR). La telemedicina está que no para. Pero este desarrollo es de los terroríficos… En la Universidad de California San Diego han desarrollado un sensor de glucosa implantable en el cuerpo humano capaz de transmitir dicha información. Lo han empotrado en un cerdo durante un año y sigue funcionando perfectamente. EDRi acaba de publicar un cómic que explica de modo claro mediante un “caso de estudio” la vigilancia continua y permanente a la que somos sometidos los ciudadanos. Link al índice de traducciones, incluída una al catalán. |
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¿Quién vigila al vigilante? 2010 - Los contenidos de este blog han sido devueltos explícitamente al dominio público. |
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