iPad: el nuevo traje del emperador

iPad Hype Cartoon, visto en http://www.techautos.com/2010/01/28/analysis-apple-ipad-revolution-or-flash-in-the-pan/
Nunca me convenció el iPad. El iPhone, sí. Recuerdo la keynote en que Steve Jobs lo presentó y recuerdo la cara que se me quedó durante un par de días. Ya saben: la tecnología parece magia a los ojos de grupos humanos cuyo desarrollo científico no es capaz de explicar sus bases. Y sí, se me quedó cara de haber visto un milagro. Pero además le vi las posibilidades. Tras haber desarrollado aplicaciones móviles verticales (en Windows CE, Windows Mobile) desde el 2000, tras haber sido cliente de Palm desde la mitad de la última década del siglo pasado, no era ajena a llevar el organizador e Internet en el bolsillo. Pero la usabilidad que proporcionan los SmartPhones, la inmediatez en la búsqueda de información y el potencial de penetración en el mercado, finalmente sacando estos dispositivos del ámbito profesional/aplicación vertical y del ámbito geek, se me hicieron enormes. Unos años después, todo esto se ha materializado. Y con creces.

Con el iPad me pasó al revés. Se me hizo un gran «flop». La gracia, lo que de verdad hace a los SmartPhones interesantes es que te los puedes poner al bolsillo, y sustituyen algo: el teléfono móvil convencional, del que solemos no desprendernos: te metes Internet en el bolsillo, o sea, lo sacas a la calle. ¿El iPad? Un objeto de diseño bellísimo, pero no sustituye nada. Ni a un lector de tinta electrónica, ni a un teléfono, ni a un ordenador, ya sea netbook, porque honestamente, sin teclado ni ratón no hay creación ni trabajo productivo. Y para leer los correos de trabajo y contestar con monosílabos ya tengo el iPhone, thank you very much.

Ya hace muchos meses desde el lanzamiento del iPad. Se han vendido millones y millones de unidades. Supongo que muchos deben de estar en la mesita de centro, mezclado con las revistas, para ser utilizado para ver videos de YouTube (o cotillear en el Facebook durante los anuncios de la tele). Porque, ¿en qué situaciones de negocio/itinerantes lo he visto yo? (todo esto es real)

  1. El manager que llega a la reunión y necesita tres lugares, oiga, porque saca: el portátil del trabajo, el iPad, el iPhone, y cómo no, el cuaderno de notas y el boli (que es con el que acaba trabajando). RIDÍCULO.
  2. El ejecutivo de pose en la cafetería del AVE, balanceándose de lado a otro en la cola del café mientras intenta acertar en la tecla correcta a dedazos, muy esforzado. Y todos los demás mirándolo con sorna. RIDÍCULO.
  3. El junior en el avión ¡viendo películas de Disney! en un vuelo a Cancún. Tan alto, tan fornido, tan de gimnasio, tan pinta de VP en la empresa de papá, tan con pinta de Pocholo de vacaciones en el Caribe en un reportaje del ¡Hola! cualquiera, y viendo Cars en el iPad. RIDÍCULO.
  4. El turista ruso en el Parque Güell haciéndole fotos a su novia con el iPad. Interesante efecto óptico. Es como si fuera un hobbit con un SmartPhone, que se ve que le queda grande, pero, oh wait! Luego ves que el turista tiene el tamaño de los otros turistas que están haciendo fotos similares. Y al final caes: ¡es un iPad lo que está usando! De verdad que se ve… RIDÍCULO.

El iPad lo veo ideal para ciertas aplicaciones verticales en ciertos roles de trabajo muy concretos. Y para ver YouTube tirado en el sofá, como ya he dicho. Pero si leemos la prensa especializada, ¿qué es lo que se dice?

Titular en prensa: Según Tim Cook en su primera Keynote (el día de antes de la muerte de Jobs), el 80% de los hospitales en Estados Unidos están o bien desplegando soluciones basadas en iPad o probándolas.
Realidad: ¡Pues será en el hospital del Dr House! Pero bueno, aceptemos que en Estados Unidos hay muchos médicos muy bien pagados y que se hayan comprado su propio juguetito y se hayan instalado una «app» de estetoscopio. En realidad hay muchas aplicaciones médicas para iOS, pero si hablamos de sistemas hospitalarios de verdad, el veredicto es muy distinto. Jobs desdeña el uso de la encriptación de datos en sus dispositivos iOS. Los creadores de software clínico están como locos intentando cumplir con la legislación vigente (tanto en EEUU como en Europa), el resultado pasa por usar emuladores de sesión remota tipo Citrix para asegurarse que ni un bit clínico se guarde en el dispositivo. El resultado deja mucho que desear desde el punto de vista de la usabilidad. Not so fast, Mr Cook!
El traje nuevo del emperador (la copla con la que se quedan los que solamente se leen el titular): los médicos no podrían vivir sin iPads.

Titular en prensa: El informe de IDG Connect revela que el 91% de los empresarios y profesionales de TI del mundo utilizan su iPad para comunicaciones laborales. Miren, lean el informe en sí. Supongo que se estarán frotando los ojos igual que yo. Ver para creer…
Realidad: Whaat?? No querrán decir «técnicos de ventas» o «ejecutivos fardones»? Honestamente, yo me muevo en este mundillo y es difícil ver a un profesional TIC con un iPad. A muchos normalmente no nos gustan, desde luego no para trabajar, porque insisto, sin ratón ni teclado no hay quien escriba.
La copla con la que se queda el mundo en general: Buf, qué buenos los tablets, ¡si hasta los profesionales se han cambiado de bando!

Pardiez, que estábamos ante un bluff (muy lucrativo para Apple, igual que también lo es la venta de hamburguesas de McDonalds y ya sabemos que no son muy nutritivas) estaba claro, pero ¿qué es esta tendencia a metérnoslo por los ojos? ¿Por hacernos creer que son la bomba? Y ahora esta insistencia en mentir y tergiversar información me da mucho qué pensar. Me parece que está cercano el día en que un niño se plante y apuntando con el dedo exclame a todo pulmón:

Papá, papá, ¡el emperador va desnudo!

7 comentarios sobre “iPad: el nuevo traje del emperador”

  1. Para mi la cuestión del iPad está muy clara: es un objeto con el que no vas a producir, vas a contemplar. Fascina a los productores de contenidos porque… es volver a la televisón, aunque se pongan al día de twitter: en realidad, consumen los enlaces que han publicado quienes siguen olvidando el RSS… que es feo pero que tiene enormes ventajas sobre twitter en este sentido (sobre los otros, casi también, pero es otra guerra).

    Los ejecutivos que lo llevan a las reuniones están quitando el cuaderno de notas, al menos los que yo veo: van con su stencil y usan su app para dibujar como si fuera lápiz. Lo abren contentos en la sala de reuniones y mandan uno o dos mails sobre la marcha. Se lo ponen en las rodillas mientras ven la tele por la noche con su santa o su santo.

    Les encanta ver articulitos con Flipboard, Zite y esas cosas: también peor que el RSS, pero mucho más bonito. La tabletización de la que habla Versvs es un proceso en el que esencialmene se incorpora a las personas que no hacían (producían) nada en la red para consumir contenidos y crearse la ilusión de que aumentan la productividad. Se leen bien los periódicos como si fueran una revista en el sofá y en el tren. Al final del día, es un libro electrónico con vitaminas.

    La cuestión es que siempre hay más gente que mira que la que produce. Los que siempre tuvimos blogs lo sabemos. Y esta es la amenaza para muchas cosas, la masa enorme de gente que no produce y que, si produce, no quiere o no sabe encontrar el cauce de enriquecerlo con una experiencia pública y personalizada de interacción con otros que producen en lo mismo que tu haces. El modelo pasivo de consumo de contenidos de la era industrial, que era nuestra pesadilla, refrendada y no superada, por mucho twitter que haya: lo único que hacen es decirle a Pedro Jota que quieren una subscripción a Orbyt.

  2. Creo que la clave es la recuperación de los medios de comunicación unidireccionales. Habíamos dado un gran salto desde la TV, prensa y radio a algo nuevo. Y de pronto, otra vez a estar tirados en el sofá siendo consumidores pasivos de algo.

  3. Completamente de acuerdo. Desafortunadamente se ancla la asimetría entre creación y consumo, pero no por comportamiento, sino por limitación de las herramientas: poniéndoselo difícil a los que tengan la inquietud de producir. Es como ir en bicicleta con una rueda pinchada, escribir cuando te has roto el brazo de tu mano dominante, … más difícil.

    (El ejecutivo al que yo me refiero es especialmente inútil. El uso que los «gestores no creadores» típicamente dan al dispositivo se ajusta más a tu descripción).

    ¡Saludos!

  4. Cierto. Me repatean las descripciones de los «nativos digitales» que se regodean en lo bien que maneja el iPhone el infante de 3-4 años y asumen que eso promete una generación más preparada tecnológicamente. No. El niño o niña que marcará la diferencia es el que se anima a trastear, a probar cosas, a desmontar aparatos, a echar volar su imaginación…

  5. Efectivamente. Una gran lástima esta regresión al estado contemplativo y a la falta de opciones, escasez totalmente artificial en este nuevo mundo digital.

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